Establecer una estrategia de negocio no es sólo para empresas grandes, te ayudará a dirigir mejor tu comercio y distinguirte de las otras tiendas. Definir una estrategia para tu negocio supone establecer unos objetivos a largo plazo, entre 5 y 10 años, y a partir de ahí poder analizar cómo va tu empresa y establecer planes de acción más concretos y en un período más corto.
Elaborar una estrategia de negocio nos puede ayudar a definir unos objetivos a largo plazo, pero también nos ayuda a dar una coherencia a las acciones que realizamos con clientes y proveedores en plazos más cortos. Así, la estrategia nos permite dirigir nuestra empresa de forma eficaz y enfocada siempre al mercado. Puedes ayudarte de un gestor empresarial para todos aquellos conocimientos que se te escapen.
El proceso de implantación de una estrategia de negocio conlleva 5 pasos:
Este primer paso supone establecer la visión, misión y valores que queremos para nuestro negocio. Es aquí donde debemos determinar cómo vemos el futuro de nuestro comercio. Aquí debemos responder cuestiones como dónde queremos estar, cuál es el mercado del negocio que queremos darle servicio, cómo es nuestra estrategia diferente a la de otros, cuál es nuestro valor añadido en el mercado, en cuál segmento del negocio tendremos más posibilidades de éxito, etc.
Una vez determinado dónde quieres llegar, es necesario traducir eso a objetivos más concretos y una serie de reglas o normas. Una herramienta útil para esto puede ser lo que se conoce como análisis DAFO, que supone el análisis de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de nuestro negocio.
Este análisis proporciona una imagen bastante clara de dónde debemos centrar nuestra estrategia.
En base a los dos primeros puntos, es importante determinar la dirección en la que nuestra empresa debe evolucionar: planear innovaciones, mejoras, llevar a cabo estudios de viabilidad, etc.
Es fundamental que esta dirección estratégica esté en plena consonancia con la visión, misión y objetivos de nuestro negocio. Todas nuestras acciones nos deben llevar hacia esos objetivos.
Aquí se traduce la dirección estratégica en planes reales de acción. Es importante establecer planes de acción en los diferentes ámbitos de la empresa o departamentos, es decir, en los ámbitos de comercialización, producción, finanzas, personal e informática.
Será en este apartado donde se establezcan presupuestos para los diferentes tipos de acciones que se determinen y ver la viabilidad de los mismos.
Es básico comprobar cómo va funcionando tu estrategia, conocer los rendimientos reales de ésta. Para ello, es esencial seguir y controlar el éxito o el fracaso de tus acciones. Hay que ver si nuestras estrategias siguen siendo competitivas con el paso del tiempo e ir ajustándolas a las nuevas necesidades del mercado. Así, es necesario una revisión y un ajuste continuo para ver si nuestra estrategia tiene sentido o si es necesario establecer una nueva estrategia de negocio, ya que el mercado cambia constantemente y, por ello, también sus necesidades.
No olvides que una estrategia se elabora para un largo período de tiempo. La elaboración de una estrategia es importante porque nos permite fomentar alianzas estratégicas para conquistar nuevos campos de acción. Además, nos ayuda a destacar nuestras ventajas y minimizar nuestras debilidades en relación al mercado, algo básico para el éxito final de nuestro negocio.
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